Tierra agrícola
Agricultura

La compraventa y arrendamiento de tierras agrícolas en la Unión Europea

12/02/2024

Como es conocido, el factor suelo es, como lo son el agua y al aire, uno de los factores claves en el desarrollo de la actividad agraria en la Unión Europea, debido a la escasez o a las limitaciones de las tierras cultivables que sean fértiles y, a la vez, rentables. No hay duda sobre el valor creciente de este insumo clave está y, de ahí, la importancia que tiene este bien inmueble rústico para fondos de inversión y de capital riesgo, dependiendo de sus condiciones. La gran diversidad productiva y de rendimientos en la Unión Europea hace que su valor según países sea también muy diverso y multifactorial.

Los últimos datos dados a conocer por la Oficina Estadística de la Unión Europea (Eurostat), que analiza la evolución en 21 de los 27 Estados miembros (todos menos Bélgica, Chipre, Alemania, Austria, Italia y Portugal), con factores que determinan variaciones de precios de hasta veinte veces entre unos y otros países.

En 2022, el precio medio de una hectárea de tierra cultivable (dato macroeconómico) se situó en la UE en 10.578 euros, un importe algo menos del 3% y 297 €/ha superior al del año anterior y 45 veces mayor que el precio medio de alquiler anual de 233 €/ha de esas tierras en la UE. Se mantuvo la gran disparidad tanto entre los diferentes cultivos, como entre países, por lo que estos datos solo son válidos a efectos meramente estadísticos.

Las diferencias son debidas, según Eurostat, a un amplio abanico de motivos que incluyen, entre otros, factores estatales, como la legislación nacional sobre las tierras), factores regionales (clima y proximidad a infraestructuras), así como factores de productividad específicos, como la calidad de los suelos, el nivel de pendiente y el drenaje de los mismos.

En términos de mercado puede influir también sobre el precio de las compraventas o arrendamientos de las tierras la situación de la oferta y demanda de suelo en cada país o región, así como las normas sobre el acceso a la propiedad de las mismas por parte de inversores extranjeros.

Teniendo en cuenta todos estos condicionantes, el precio de una hectárea de tierra de cultivo varió desde un mínimo de 3.700 euros en Croacia, hasta un máximo de 233.230 euros en la isla de Malta, debido a la escasez o la limitada disponibilidad de tierras, al minifundismo, a la insularidad y a la presión sobre la oferta para usos alternativos, algo que sucede también en Canarias en el caso de nuestro país, y que da lugar a precios medios mucho más altos que en otros países miembros de la UE.

Si se toman los datos por regiones, hubo tres países de la UE en los que se produjeron variaciones especialmente fuertes, como Países Bajos (donde los precios oscilaron entre los 66.051 euros/ha en Frisia y los 150.644 euros por ha en Frevolanda, siendo la media nacional de 83.840 €/ha); en Grecia donde se movieron en una horquilla muy amplia de entre los 6.290 €/ha en Dytiki Ellada y los 84.820 euros/ha en Attiki, con una media nacional de 13.571 €/ha, y en España, donde la diferencia entre la media de Extremadura (4.906 €/ha) y de Canarias (83.299 €/ha) fue bastante considerable, con una media nacional de 10.263 €/hectárea.

Las regiones europeas más baratas para comprar una hectárea de tierra cultivable en 2022 fueron Övre Norrland (2.041 €/ha de media) y Mellersta Norrland (2.437 €/ha), en Suecia.